
Nunca habrá, en el mundo, un ademán más expresivo que los volubles ojos de una mujer: cuando los baja, cuando los sube, cuando los abre, cuando los cierra; cuando guiña, parpadea y también, cuando bizquea
doctorpoeta

Nunca habrá, en el mundo, un ademán más expresivo que los volubles ojos de una mujer: cuando los baja, cuando los sube, cuando los abre, cuando los cierra; cuando guiña, parpadea y también, cuando bizquea
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