
ESCRIBIR ES PROCLAMAR
Aunque lo tenga leído,
siempre llevaré conmigo el placer
de un libro abierto;
ahora, en mi salón sentado,
en las rodillas lo tengo.
Del tema, reflexionando, despejado,
boquiabierto,
tu beso llega a mis hombros
y siento rozarme el cuello
tu rizado pelo negro.
Las letras, se van juntando:
tú no las lees, por supuesto
y yo, las sigo mirando,
sin sentirlas, ni las veo;
y, en la escena de silencio,
nos recita, un dulce acento; a dueto, dos
suspiros
y el pulso que, impresionado,
largo, ha pasado de ciento.
Mientras tu cabello meso
hacia el calor de tu cara,
mi cara, de pronto, he vuelto;
y se mezclan los gemidos, las miradas,
nuestro aliento
¡y los ojos, entornados,
más se aprietan en silencio!….
“Enganchado” al libro abierto,
con fruición e ilusionado,
volver a su “hilo” quiero
y es que lo tengo a mano,
o bien lo estoy escribiendo.
doctorpoeta
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