
IMPRESIONANTE
Papá: ¡Cómo me acuerdo de ti!
Sentaste cátedra, en nuestro afable hogar, como esposo y padre, ecuánime y oportuno, tanto en tus decisiones, como en tus consejos; gracias por haber impartido, con paciencia y con el aval de aquellos prudentes y sabios argumentos y nunca, como un “coronel del regimiento”; mucho menos, con la intransigencia sectaria, egoísta, mítica o autoritaria. Un «pasón» para aquellos tiempos, precarios en lo material, aunque plenos de proyectos e ilusión hacia lo verdaderamente importante.
Tu pérdida irreparable, aunque, resignadamente, previsible. Siempre en nuestro corazón; también lo están acupando, quienes padecen la tortura de malvivir en un ambiente familiar y/o social, tóxico e inaguantable
doctorpoeta
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