
SERENIDAD
Malvivo en dificultad;
mantengo la esperanza en
vuestra ayuda,
agarrado a un matorral.
Porque el sol me da de lleno,
trasudo como asadura
y sin soplarme la Luna,
mi suplicio es infernal.
¡Llegad, por Dios, que es
vital!
La impiedad, sucia y ladina
me arremete, sin motivo,
a la clara luz del día
y me tenéis que salvar.
Acercadme un parasol
o, tal vez, mucho mejor:
¡Haced que la noche acuda!
doctorpoeta.
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