
En el mundo oprimido puede que, siendo un desgraciado como los demás, te sientas privilegiado porque te dan el caramelo, que no tienen los demás. Los opresores quieren que te sientas satisfecho degustando tu caramelo y se lo agradezcas, a pesar de que son ellos los que acaparan el resto de los caramelos; también que no te consideres como lo que eres, como un pobre desgraciado con un caramelo y que, sin embargo, provoques envidia, aumentando el sentimiento de desgracia de los demás, cuando alardeas de tu “privilegio”.
Continúa funcionando este tacticismo de ingeniería social al dársele, “sólo un caramelo”, al dócil, necio, advenedizo y tonto útil de la opresión.
La miseria es utilizada como medio, nunca como fin.
doctorpoeta
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