
Abstraídos mis sentidos en el Concierto, mi imaginación decide navegar, con todos vosotros, por el nuevo año, fluyendo por las tranquilas aguas del Danubio Azul, dejándonos llevar, al compás de un bello vals, por su corriente dócil, armoniosa, apacible y transcendente; avanzamos con la ilusión de alcanzar la orilla vadeable que, con mimo, nos invita a poner su fértil «tierra de por medio» para superar, con entusiasmo, los avatares de un tiempo nuevo.
Venturoso 2.024, que, ¿por qué no, pudiera ser crucial?
doctorpoeta
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