
¡Ah del mar!: Un inmenso alegato
a bramidos.
¡Ah del cielo!: Un eterno fiscal
en silencio.
¿Hay acuerdo?
En la línea lejana, ¡parece!…
¡Voy allá a escribir un soneto!
Pues, ¡sal ya,
porque pronto anochece!
¿Qué más da? …
Si, mi barca se pierde,
en su busca la Luna saldrá
por la cara que siempre
se enciende.
doctorpoeta