
LA PRISA DEL AMANECER Amanece y la aurora no se frena en su presente: Con los trinos y campanas, a su ritmo alegre baila, celebrando la victoria sobre la noche que escapa. Ya confinada la Luna, llega el Sol con su sonrisa y avisa por la rendija que ha llegado y tiene prisa; les tienen tan controlados que, en el orto y el ocaso, el fichar es exigente:
¡Es el ritmo circadiano que remolca a los paisanos, desde el punto de parida, hasta el cofre de ceniza!
doctorpoeta
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