OPONGÁMONOS, ASUMIENDO COMO UN DEBER, LAS NORMAS ANTROPOLÓGICAS DE CONVIVENCIA Y ESPEREMOS HASTA QUE EL ODIO SE «ABURRA»
·El mal es una molécula idéntica para todos sus huéspedes; pero éstos son variables, en cuánto a la forma de reaccionar a su insolencia: Cada persona es un mundo aunque la inmensa mayoría de las gentes del orbe dispongan de una barrera de protección más o menos consistente ainque, en general, muy dura de penetrar hacia los centro vitales, llamada ciltura.
doctorpoeta
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