Aplicar la Parresía no es obcecada opinión. Es deber de protección, con lenguaje alentador, del delirio, del engaño y de tanta obcecación.
Muchos me diréis que no;
no es «trampa» de ideología, es por afecto y lealtad, ante tanta fullería.
Aplicar la Parresía no es obcecada opinión. Es deber de protección, con lenguaje alentador, del delirio, del engaño y de tanta obcecación.
Muchos me diréis que no;
no es «trampa» de ideología, es por afecto y lealtad, ante tanta fullería.
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