
Que la “pseudopolÍtica industrial” que se nos viene aplicando, y el descarado trilerismo para su inoculación, haya sido despojada de cualquier impregnación ideológica, es un hecho que chirría en el sentimiento de quienes creemos que la Política debe ser otra cosa.
Se explica, pues, la proliferación de una tupida red clientelar y propagandística con la que se consigue dar pábulo a esta distorsión de la praxis.
doctorpoeta, buenos días