
No me asfixie tu ternura;
no me embriaguen tantos besos,
ni me ahogue tu jadeo.
¡Deja ya, que me estás robando aire,
a la clara luz de luna!
Suelta fuerza de tus brazos
que se escape mi latido
y, hacia tu alma tranquilo,
lleve cordura su eco.
No es tan bueno el empalago
Buenos días y feliz semana
doctorpoeta