JALEADA ENSOÑACIÓN

Bajo el techo de la alcoba,

de mal de amores sufría

y en busca de un «apretón»,

bajé a mi patio andaluz.

Una luz y una ilusión,

en un parterre latían,

cuando un rosal floreció.

Y mi alma enamorada,

a una diosa sorprendió

que, entre incienso y ambrosía,

con gritos,

a su consorte llamó,

¡Oh, mi soñada Afrodita,

no ha reparado en mi voz!

¡Es que su Hefesto bajó;

tocó su frente bendita,

y fiebre, le detectó;

después, sus labios de fuego,

apasionada, besó!

Bajó de pronto el telón

y se oyó una bulería.

Cambió el palo a “soleá”,

(el despertador sonó)

Mi mal de amores seguía

y mi mujer aplaudió

doctorpoeta, buenos días. No hay sueños sin mitos.

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