Y OTROS SE FROTAN LAS MANOS COLOCANDO LAS CHISTORRAS EN PARAÍSOS FISCALES
Los insultos a gogó.
Me llamaste sinvergüenza
y en el alma te perdono,
porque creo que la cagaste.
Los culpables son muy otros,
que te usan como lanza
que, en tu cuello la clavaste.
Me uno a tu decepción.
¿Ahora me has salido vate?
¿Tu poesía es de corazón?
¡Nunca te diré «hijueputa»
porque puedes ser mi hermano
y es de idiotas la disputa!
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