
No te abandonará nunca tu rasgo diferencial:
Sabes mucho de optimismo, pues lo supiste encontrar montado en el patín de la ingenuidad, sin derrapar, por las rutas de la imaginación, del asombro y de la dulzura.
Nunca dejes de soñar como niño: tu ideal es un castillo; tu obsesión, las piezas que colocar y tu orgullo exclamará, cuando no sobre ninguna.
¡CUIDADO! No cojas el guante del pesimismo y la desgracia: Os quieren inocular, simulando quitamiedos, pero tú posees la intuición de saber a quién extender las manos, la virtud de desoír el rugido de la vileza y la destreza de callar o replicar, con balbuceos, la retórica del mal.
También te vigilaremos
¿Quieres dejarme jugar?
-¡Esa escoba es mi caballo; puedes montarte detrás!
doctorpoeta
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