PREFIERO MORIR DE HAMBRE
Quizás no acierte,
rehuyendo de mi esencia;
regreso a mi otro yo,
perseguido por la ficción
que me increpa
e, intento llegar al quid
por trochas
precarias y estrechas
al destino, inusitado.
A mi paso,
rebusco, tanto rigor,
que rebosa de la estrofa.
Pero insiste mi ánimo,
en prescindir del numen iluso
y rastreo por lo real de la verdad.
Ufano,
tomo el pulso del alma,
en la punzada de mi sien
y, muy débil, según dicen de mi estado,
me tropiezo y «beso el santo»…
¡Síncope de la vacuidad!
Retomaré el sendero hacia los sueños, que es donde tengo que estar
doctorpoeta
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