
Preocupado y ocupado por el peligro clínico que entraña el abuso, por parte de tantas personas, de los ingenios tecnológicos, en mi intento de dar respuesta pediátrica a los casos más preocupantes que se presentan, transcribo los resultados, más o menos esperanzadores que hasta ahora, está consiguiendo mi asesoramiento.
El trastorno obsesivo compulsivo lleva a la necesidad de estar siempre “liados” con el móvil (o similares), y las crisis de ansiedad se relacionan con las reacciones de deprivación, sobre todo si ésta es forzada. En ambos casos, se descubre un atentado severo contra el equilibrio emocional, cuyo pronóstico, duración y consecuencias resultan imprevisibles.
Para evitar tales síndromes se hace necesaria la sustitución del ABUSO, siempre nocivo, por el USUFRUCTO, siempre beneficioso, ameno y saludable. Para este objetivo primordial y, hasta su logro, han de llevarse a cabo ciertos tacticismos.
El primer paso hacia el BUEN USO pasa, necesariamente, por NO DEJAR SÓLO al niño con el artilugio a su alcance (tantas veces se lo damos); el adiestramiento hacia la participación trata de evitar una ruptura existencial entre el mundo real y ese otro submundo virtual, en que solamente él tendría cabida.
Esta opción participativa requeriría de un proyecto previo, diseñado con la aportación de todos y cada uno de los participantes; se elegiría día, hora y duración de las sesiones. La temática debe ser variable (lúdica, creativa, deportiva, formativa, imaginativa, colegas, amigos, amigas, profesores etc. a consensuar). Aunque no de manera constante, importante sería la inclusión de amigos, compañeros, parientes con este mismo problema.; el número de personas podría ser variable, siempre con el compromiso de NO DEJAR NUNCA SÓLO AL NIÑO.
Sería recomendable, tras las sesiones, establecer, de manera desenfadada una especie de comentario sobre la temática tratada, en lo referente a situaciones, escenas, motivos de alegrías, comentar decepciones, hacer juicios de valor sobre personas, animales y cosas, etc.
Las alusiones sobre actitudes a llevar a cabo son orientativas; mi deseo primordial es conseguir que calen, en los lectores interesados, lo que yo defino como ACTUACIONES BASICAS, a partir de las cuales, la elección de las estrategias afines debe llevarse a cabo en función de la imaginación, ocurrencia o improvisación de la gente y siempre sometida a cualquier condicionante.
Sería pues, como «enfrascarse en el laberinto y, con la astucia de todos, encontrar pronto la salida «
Dr. Antonio C. Rodríguez Armenteros
Comentarios recientes