EVITAD LA FRUSTRACIÓN

EL “TE QUIERO” MÁS SINCERO: Dulce amor de primavera
Te propuse una moción:
¿Podríamos jugar tú y yo,
avanzando de rodillas
por el largo corredor?
Genuflexos, comedidos,
buscando en el recorrido,
un recóndito rincón;
no se oyó la letanía,
o arrastrar alguna silla,
ni jugar con el balón,
aunque se escapó un suspiro
de aquel beso redentor.
El gato se acurrucó
pero, tu hermano escondido
detrás del aparador,
vio que aquello no era juego:
alzando su grito al cielo,
endemoniado salió:
¡Tenéis que pedir perdón
y un amén, que se incluiría!
El borrón y cuenta nueva
fue acordado por los dos,
cuando el gato sonreía
esperando un atracón…
Y, levantado el castigo
para ir a merendar,
maullaba y se relamía,
porque hasta el porche volvimos
con bocatas de jamón,
una lata de sardinas
y cantando una canción.
doctorpoeta