No estás tú, tras la lluvia;

sólo el beso de la brisa

me recuerda tu nombre.

Escampa

y el mar, saciado,

se calma;

las nubes esconden su llanto

y borran la luz del rayo,

que delata mi nostalgia

y se abren

a mi anhelo, que despega,

cuando el cosmos

duerme

y los astros se relajan.

Y al ver tu estrella

encendida,

la noche atravesaré,

agarrado a la marea,

cuando la luna decida.

doctorpoeta

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