
La orgásmica, en el amor, sólo es un suspiro fugaz que, hacia el cielo, te aproxima.
El infierno del engaño, permanecerá en silencio, sin previsión de salida, ni tan siquiera, un lamento.
¿Me amabas cuando decías?:
“Si el caudal de nuestra fuente lleva agua, dulce y limpia, al arroyo en la sequía, no dejaré de quererte”.
Tengo claro que es mentira, pues fluye a contracorriente, y ya la fuente no es mía, ese agua improcedente, amargosa, turbia y fría.
doctorpoeta
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