
PENSANDO EN TODO
¿Pude haber sido yo un deseo deseado? ¡Hay que ver, qué cosas pienso, taciturno y preocupado! Fui, seguro, muy amado. Amén de comer perdices, sometido a algún quebranto, azaroso, truculento, y sólo uno, despiadado (menos mal que ahora lo cuento) ; también preciosos momentos de optimismo y entusiasmo; las ganancias suficientes, sin derroches, “pal apaño”; los afectos, muy fervientes, que percibo entre mi gente y en quienes buscan mi lado.
Por lo tanto ¿deseado? La respuesta es pertinente, pero quiero seguir indagando; creo que lo llevo inherente desde que estuve mamando y lo que llaman secuelas, de momento, no han llegado; prefiero hablar en presente y, si cometo un pecado, tener tiempo suficiente para haberlo perdonado, que serán muy exigentes
doctorpoeta