LA MUSA VINO A CORRER

La amapola y tus mejillas

por mis versos, rivalizan:

mira mi asombro el sonrojo

de campestre arremetida

e imagino ver tu rostro

con  chapetas desvaídas

Pero si hablamos en verde,

tengo un dulce avistamiento

de ese tono de tus ojos

con que, el cáliz, desmerece:

de pétalos despojado,

ha volado el carmesí;

ella increpa al fino viento

y pide recabar de mí:

si de rojo, hubo argumento

para poder competir,

mi verdor tan malogrado,

¿sería  ripio en tu escribir?…

Mi suspiro, como brisa,

en estrofas, te ha llegado

junto al polen sublimado

desde el pálido verdor

y el rubí de primavera,

es prodigio que te lleva:

al alma, la vida entera

y, a las chapetas, color.

doctorpoeta

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