Floreceran las rosas, tan sutiles, a pesar de la escoria del parterre, en la sombra de arbustos de espinos.
Acuciante es reponer, de buena tierra,
los bancales donde crezcan tus sonrisas;
que agua clara, sea su riego,
que el limpio sol sea caricia, y que el viento, que es azote, role a brisa.
Liberadas de cardos y pedruscos,
de ablaciones, del terror y de la quimio,
el rosal dará su flor,
que con su aroma y color,
habrá de gestar el fruto.
doctorpoeta