
¡¡¡SANITARIOS DEL ALMA!!!
No puedo describir, con justeza, lo que siento por todos-as: ¿ADMIRACIÓN, ENVIDIA, CARIÑO?; creo que, a partes iguales, una mezcla de asombrosos sentimientos. Con seguridad, me habríais reprochado cualquier expresión de lástima por afrontar esta forma de martirio, pero, tanto esfuerzo, tanto valor, tanto sinvivir, tanta lágrima, en lo peor; tanta sonrisa y afabilidad compartidas, en lo mejor; tanto derroche de aliento y esfuerzo increíble para liberar del agravio letal y sacar, con aplausos, del infierno, apagando las llamas que asolan los cuerpos, las almas, los sueños; tanto, tanto, tanto, merecen la dignidad del reconocimiento universal y la conmemoración sempiterna.
CONCEDEDME UN SEGUNDO Y ACEPTAD TODOS-AS, SIN DISTINCIÓN DE CARGO, FUNCIÓN O ESTAMENTO, LA LEAL GRATITUD DE UN BESO APRETADO.
DR ANTONIO C. RODRÍGUEZ ARMENTEROS
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