
¿HASTA CUÁNDO?
No me factures tan lejos
y mi marcha no sea olvido;
me lo ordena tu silencio,
para nada comedido,
aunque creo que tienes celos.
Nunca tú me lo habías dicho
porque tus palabras callan,
tus ojos vuelan al cielo
y, para que miren mi cara,
tirar de tu mano quiero.
Ni engaño ni mal deseo:
soy leal en cuerpo y alma,
nunca dudes que te quiero;
en mi amor siempre hay
constancia
y soy tan fiel, como sincero.
Tengo que tirar con fuerza
de tu mano y tu silencio:
tanto a la duda te aferras,
que mi pena no se arregla
si tu antojo se exagera.
Yo te seguiré queriendo;
sé lo que por mí tu sientes
aunque opongas resistencia.
¡No hice nada, no malpienses
ni dudes de mi inocencia!
¿Para siempre ya me largo?
¡Me voy ya, no desesperes!
Si te arrepientes de algo,
que será cuando te enteres,
abiertos tendré los brazos.
doctorpoeta
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