Para tenerte en mis versos he de alojarme en tu dicha.
Buscaré tu mirada y habitaré en tus ojos. Asentirá, a mi deseo, tu sonrisa; saciaré mi sed en tus labios y la senda sedosa de tu piel será la guía de mi tacto sorprendido e inquieto.
Solo así habrías inspirado, en estrofas, el clamor de mis sueños.
doctorpoeta
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