

EL HEMANGIOMA (ANGIOMA) INFANTIL
Aunque de tamaño variable, suelen ser pequeñas formaciones que aparecen en la superficie de la piel; no son infrecuentes aunque, en su mayoría y desde el punto de vista clínico, tienen escasa repercusión. Por motivos estéticos debidos a su localización y tamaño, también en ciertas complicaciones, podrían requerir tratamiento medicamentoso y/o reparación plástica.
Los superficiales son los más frecuentes, de color rojo fresa, superficie brillante y consistencia elástica. Los profundos suelen sobrepasar, en su crecimiento, la superficie de la piel; mantienen la tonalidad del cutis, aunque pueden incluir zonas azuladas con jaspeado de pequeñas venitas. Presentes en el recién nacido llegan a alcanzar su tamaño máximo a los seis meses de edad. A partir del año, van reduciendo su tamaño; aproximadamente a los cinco años desaparecen, por evolución espontánea, en un 50% de casos y a los diez años, en un 90%.
Prácticamente antes de los cuatro meses de edad, y casi nunca después, puede ocurrir la complicación más aparatosa de los angiomas profundos: la ulceración, que requiere tratamiento con un fármaco de elección llamado propanolol, utilizado de forma tópica o bien en jarabe por vía oral.
Dr. Antonio C. Rodríguez Armenteros
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