Hoy descubro un día oportuno,
aprovechable y rotundo;
lijar la obscenidad de las palabras,
y dar imprimación a la frase
para que no se oxide
su alegato a la equidad,
es la prioridad de mi empeño.
Así, el discurso,
pretendidamente aseado,
podría transmitirse
como reclamo rutilante
a la concordia,
desde mi sentimiento
hasta los recintos
donde la ilusión aguarda
y sobre todo,
allá donde se pudiera
haber perdido la esperanza.
doctorpoeta
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