OYENDO MÚSICA
Se insinúa la luz solar,
alto es mi ritmo corriendo,
mi alma late conmigo
y, para orquestar los sonidos,
me he parado sonriendo,
a la sombra de los pinos.
A capela, se oyen trinos
de campestre tesitura
y se aplacan los latidos
al respirar brisa fresca.
Con el eco de un suspiro,
el ajetreo se amortigua;
frena, en la coda, la prisa,
suena, de amor, un motivo
y en la iglesia de San Juan,
sus tres campanas repican.
doctorpoeta.
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