
Pienso en la muerte y ¿por qué no?. La imagino como el regreso de cada cuál a su designio en ese espacio sin tiempo donde huele a azoe, tal vez a incienso, donde te ajustan las cuentas y donde el clima se barrunta: ora lluvia, ora brisa, ora viento, o sol que quema, o rayo y trueno; ora mismo, hay cuarenta. No hay que llevar mascarilla, pero si olvidas las alas, te aoja el resentimiento.
¿Y tenerle miedo al hecho? No tolero bien el frío, me preocupa el qué momento y mantengo serias dudas si allá en el otro mundo, continuará el esperpento.
doctorpoeta
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