Maravillosos días de fin de semana, antesala de la primavera, ideales para hacer una escapadita al campo. Intentaré, con los pinceles del alma, plasmar en estrofas una espectacular escena, en los aledaños de mi Manchuela.
LA HACIENDA.
Para acuarelas de ensueño,
posa en el monte la hacienda
y las pinceladas plasman
azul cielo y sombra fresca,
palomas que toman vuelo
y planean sobre la casa
rodeada por tres pinos.
En las encinas, entonan
los jilgueros, bellos .trinos
y en las vidrieras del porche,
se reflejan eucaliptos,
suave fragancia a tomillo
y macetas de la reja.
Oportunas pinceladas
pintan el campo de plata,
delante de la vaguada
donde hiladas de olivares,
mucho, en el lienzo, resaltan.
Llevan cargado el ramaje,
trama limpia de riqueza,
digna fortuna que nace
del sudor y la destreza.
Del umbral, en claroscuro,
fluyen colores de fiesta;
vivo amarillo radiante
de las ascuas, se despierta.
Con sabor a Andalucía,
se ha arrancado una guitarra
y un fornido «pata negra»,
muestras sus vetas de raza.
Una seguidilla al cante,
vinillo de manzanilla,
alboroto y fría cerveza…
¡En la brasa, chuletillas,
para reponer las fuerzas!
doctorpoeta
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