
HISTORIA CLÍNICA
Con el cólico biliar, un gemido insatisfecho por este espasmo brutal, una luz que no se enciende, un alivio pasajero del dolama que ahora vuelve ; un torrente de amargura que, intrigante, se aproxima y el dolor de la barriga, que no puedo mitigar sólo con «cafiaspirina”.
Creo que son habladurías, pero el viento de las dudas no deja de resoplar: será con la ecografía cuando, al fin, se va a aclarar si paso por Cirugía.
¡Al final la Psiquiatría se hizo cargo de mi mal!
doctorpoeta
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