
EL INEFABLE EXPOLIO
Alcé la mirada y vi a un hombre que tenía en su mano una balanza de orfebre.
Le pregunté: ¿Adónde vas?
Me respondió:
-Para hacerle previsión, contratada en la privada, a falta de protección contra el robo y la extorsión, quiero aprisa conocer la riqueza de mi España.
A lo que yo le espeté:
-¡Haz, el balance, muy bien y no olvides de pesar ni una pieza de metal, de los tesoros de acá; también debes de contar cada euro rescatado del ingente dineral, atrapado en la extorsión.
-¡Millones te faltarán, amnistiado el menoscabo, que la mafia, por la jeta, en veleidad, los gastó! Mi cuota la pasarás, a cargo de mi pensión, porque bandidos robaron las pelas de los parados, malgastando aquel pastón, sin rubor y con fruición.
doctorpoeta