
EL COMPLEMENTARIO ENCANTO DE LAS DIFERENCIAS
Vivir en un ambiente hostil, por no se sabe qué fabulación interesada y miserable de unos pocos, provoca reacciones de carácter impulsivo; siempre hay alguien que desvaría, y descarga por doquier, escepticismo, misantropía y todas las formas de resentimiento y, lo que es peor, sin motivo argumental: es como un hervidero de pasiones, alentadas con consignas, en un pulso al pragmatismo, para arremeter contra la convivencia.
Acoplar, con justicia, orden y civismo, todas y cada una de las diferencias, dota de consistencia al devenir de los pueblos. Digna sería la acción política que alentara la didáctica del aserto y no la del adoctrinamiento.
doctorpoeta
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