En general, autócratas y «capos» comparten rasgos que desvirtúan la personalidad. Bastante común es la denominada «Triada Oscura» (psicopatía, narcisismo y maquiavelismo) a la que se asocia un irrefrenable comportamiento antisocial, donde el egocentrismo progresivo, la astucia, la tenacidad, la meticulosidad, la selectividad, la manipulación, el hermetismo y el poder de seducción, llevan el timón en su inicua travesía.
Comento un caso cercano:
Preocupa al observador, y también al sufridor, la patética actitud previa a la claudicación, de un taimado mandatario. No otra cosa, que el deliriio, lo pudiera conducir a «amarrarse al clavo ardiendo» de una realidad inventada ¿Patológico? No sé, pero pasa líneas rojas.de actuar con la razón.
doctorpoeta