
¡CON TODO LO QUE HAY QUE HACER!
Aunque se maneje en la tradición retórica, verbal o escrita, el género masculino, para el aséptico entendedor queda explicitada claramente la referencia a ambos géneros cuando lo exige la intención del relato. En mi opinión, existe dislate gramatical, deslealtad con el lenguaje e irreverencia para el receptor, apostillar o-a, el signo @ (un «pegote» filológico) o abrir un paréntesis y aclarar que lo que se dice de «o» también le incumbe a «a» o, para colmo, a «e»; perogrulladas teniendo en cuenta la sobrada capacidad de entendimiento de la gente.
¿Que también es avanzar? ¡Ah! pues, perdón.
Que conste que cuando, en mi fe gramatical, hago alusiones a “mis paisanos”, lo primero que se me “viene a la cabeza” es la incomparable belleza de las mujeres de mi pueblo.
doctorpoeta
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