
Me despierta un pasacalles;
entre mi sueño tedioso
y la luz de mañana,
en la divisoria oigo
el runrún de un pentagrama:
Las murgas y las rondallas
resuenan desde los valles:
Don Carnal hace proclama
y mi cuerpo y mis modales,
como muelles, se destapan.
Piruetas rituales,
sátiras, alegorías,
con las máscaras de plata
gana, al pudor, la osadía.
Brillo de luz y color,
disfraces alucinantes;
las comparsas y las flores
ganan la batalla al trance.
En este lado no hay ritmo;
sólo quejas y lamentos,
pesadillas, formulismo,
pandemias y veleidades.
En vuestro lado, paisanos,
se palpa gozoso el pulso,
en rutilantes escalas,
de tempo allegro y brioso
El pentagrama «marchoso»,
me inquiere en clave mayor:
¿dónde está la esquizofrenia?…
¡Aquí, que vivo exiliado;
esperadme, por favor!
doctorpoeta