
Y, en fin, la Ventana de Overton se traslada ante todas y cada una de las boñigas del mundo y se perciben, con albricias, como suculentas tartas de chocolate; particularmente, execrable, a las puertas de una escuela.
doctorpoeta

Y, en fin, la Ventana de Overton se traslada ante todas y cada una de las boñigas del mundo y se perciben, con albricias, como suculentas tartas de chocolate; particularmente, execrable, a las puertas de una escuela.
doctorpoeta
Comentarios recientes