Y, en fin, la Ventana de Overton se traslada ante todas y cada una de las boñigas del mundo y se perciben, con albricias, como suculentas tartas de chocolate; particularmente, execrable, a las puertas de una escuela.

doctorpoeta 

Resumen de privacidad

Esta web utiliza cookies para que podamos ofrecerte la mejor experiencia de usuario posible. La información de las cookies se almacena en tu navegador y realiza funciones tales como reconocerte cuando vuelves a nuestra web o ayudar a nuestro equipo a comprender qué secciones de la web encuentras más interesantes y útiles.