
Y GOTAS, CUANDO DUELA
Reclama la cadencia,
el oído avieso
que, vértigo, padece,
acúfenos, silencio
y un sórdido zumbido,
en vez de sones viejos.
Arrima su distancia,
al tímpano incorrecto,
un trino que hace escala
en el oído abierto:
acordes de rapsodia,
adagios, sortilegio,
embrujo que remoza
la voz del sentimiento.
y, solamente eso,
seduce la existencia del viejo
y de su queja:
¡dos gotas de cadencia,
poned, cuando le duela,
en ese oído avieso!
EPIGRAFE: la pérdida auditiva en ancianos, también frecuente en niños, puede conducir a fobia social y degenerar a un trastorno obsesivo- compulsivo, a frecuentes casos de estrés y ansiedad y, lo más temible, a serios conflictos de la personalidad.
¡Por favor, no olvidéis «poner las gotas»!
IN MEMORIAN
A una persona ejemplar