SALVOCONDUCTO

Fue un otoño…

Coincidimos, sin saberlo;

deslumbrante, destacabas.

Hacia ti, fue mi mirada

como avance explorador;

yo quedé en la retaguardia

oteando tu reacción:

me miraste…

¡me llegó el salvoconducto!

Tras la mirada, tu alma,

de par en par, se me abrió

y al galope del latido,

irrumpí, en tus sueños, yo.

PEGASO vs QUIMERA

doctorpoeta

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