Allende mi despertar, intento transferir al desayuno, la profundidad de mis sueños y el amable recuerdo de quienes fueron mis seres queridos, para agraviar, con ello, la superficialidad de un bostezo y la mañanita de “perros” con la que nos obsequia este, llamado, “Día de Difuntos”
Percibo haber bajado del cielo, entre rayos de sol, con la dulce luz que ilumina el sentir; más aún, si el aroma de un sabroso café señala el camino a la fuga de estrellas y da vida, conmigo, a ese mar que regala su espuma, a la vista, al oído y a los cinco sentidos.
Me estremecen escenas de la poca empatía y la lucha, increíble, de gaviotas con peces; de los días con las noches, de los claros con nubes, de huracanes con brisas, de rencor con pasiones, de apatía con anhelos.
¿Y si habrá vencedor?, con rigor, me pregunto; aunque sé la respuesta que se cae por su peso…
doctorpoeta

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