Aunque algún rayo destella,
ya se tiñe el horizonte
de indecisa claridad
Silenciosa está la noche
y en su alcoba duerme el mar.
Las estrellas, que se encienden,
al momento palidecen
ya, cansadas de velar,
y la luna, en el menguante,
se despide hasta otro instante,
que otra nube está al llegar
Su mirada está ojerosa,
se le nota que, al tirar,
cuando llega la marea,
casi poco, o casi nada,
está tirando del mar.
Sobre la dorada arena,
la insufrible candileja.
cabizbaja alumbrará;
mucha pena y mil lamentos,
y también aburrimiento
de las corrientes del mar.
¡Oh, luna, me temo, que sea por eso,
tan forzado tu tirar y también tiras
muy lento!
doctorpoeta
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