Los humanos, hombres y mujeres, encabezamos, con orgullo, la élite de las criaturas. Logro, sin duda, debido a un proceso inteligente de sinergia entre las diferencias,biológicas y antropológicas,que otorgó orden y estabilidad, hecho que no ocurrió.con las demás especies.
Llevaría a la confusión, incluso al caos, alcanzar la igualdad rigurosa sin tener en cuenta la obviedad de los rasgos peculiares de cada sexo. Desde mi punto de vista, bastaría con actuar, con justicia y energía, solamente sobre aquellos apartados donde existan claros desequilibrios de igualdad, sobre todo sociales y laborales, para zanjar la cuestión.
Las capacidades físicas, psicológicas y conductuales, que coexisten entre ambos géneros, nunca equiparables aunque sí acoplables y complementarias, fueron necesarias para el avance de la humanidad. Asumir su trascendencia llevaría a armonizar las opiniones y evitar la confrontación.
Para ello, hay que observar:
Que el hombre es más rotundomen la gestión, y la mujer, más fina en la estrategia.
La astucia es más de mujer; el hombre tiende a la osadía.
El hombre,levanta con brío; la mujer cimenta con ángel.
En los hombres y mujeres hay lógica y sentimientos; el hombre se aviene a razones; la mujer, salda la cuenta, con gestos.
El hombre exige; la mujer suplica.
Las normas de convivencia son dogmas y reglamentos; el hombre, más se ajusta.según ley; la mujernhila fino en sus creencias.
Si merecen dignidad, ambos, reciben respuesta. Si eres hombre, héroenserás. Si eres mujer, mártir.te hará.lo duro de tu proeza.
El hombre piensa y no duerme; la mujer, durmiendo, piensa.
¡Y, en fin, para mayor diferencia,
es el hombre personaje en las tramas de novela
y la mujer es la musa alucinante, de un bellísimo poema!
doctorpoeta
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