
Poner distancia es directamente proporcional al empeño compulsivo de que alguien, o algo, no cuente; su status sería el olvido por el que, en el universo existencial, aquel objeto habría quedado ausente.
¿Si el olvido es relativo, y referido a personas, podría el poder de la mirada «recebar» el camino hacia el reencuentro?: La clave está en mirar y ser mirado, y no en aojar y ser aojado; sería como el boca a boca básico de reanimación por el que las pasiones resucitan.
doctorpoeta
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