
EL VIENTO ROLANDO A BRISA
Poner distancia es directamente proporcional al empeño compulsivo de que alguien, o algo, no cuente para el postor; su status sería el olvido por el que, en contexto existencial, el objeto, a distanciar, se daría por perdido.
¿Si el olvido es relativo, por metedura de pata, estando dispuesta el alma, con gusto a rememorar, el poder de la mirada podría allanar el camino para nueva ensoñación?
La clave radicaría, no en aojar y ser aojado, sino en mirarse y mirar, con efecto retroactivo: básica reanimación.
doctorpoeta.