Cuando estoy en mi ciudad, pienso en el mar e imagino el romper de las olas.
Justo, a la orilla del mar, pienso en mi ciudad y no quiero escuchar más que el romper de las olas, el ritmo pausado de mi ansiedad y la, más que acertada, sugerencia de mi esposa de ir a tomar un espeto de pescado, regado con fría cerveza.
doctorpoeta
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