
LA OPORTUNA DECISIÓN
El solsticio, riguroso, me pide contestación y medito, si estaré en la
bacanal o, por contra, a la Estrella seguiré.
¡Oh, Jesús! Buscarte a ti, o perderte allá, son las formas de, mi dilema, afrontar.
¿Qué Dios aplacaría mi ansiedad? ¿Qué Dios, me ablandaría el corazón?
Y mi lado más leal, al oído me musita que es muy fácil la cuestión, porque sólo
el Niño Dios, es quien tiene potestad para dar la solución: Una transfusión de
Amor.
Y mi lado desleal, antes del mutis, asiente y, resignado, se vuelve y me regala un tambor.
doctorpoeta.