BARCELONA 17 A
¿ESTO SE HACE POR DIOS? Me tortura el desaliento, el llanto sin consuelo, que pertrecha la ruindad de vesánica, sentencia. Desgarradas, mis entrañas se hacen trizas y se esparcen como motas, sin posible compostura, entre el polvo del ciclón demoledor. Le pregunto…
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