
POR AHORA, HAY QUE ESPERAR
¡Que el amor destierre al odio a bofetadas
y que vuelva el ser humano a lo que era;
que resurja el viejo mundo y sea la esfera
donde giren las naciones liberadas!.
Y la hazaña jaleada con albricias,
a la luz, que da presencia a las estrellas,
va rolando el loco viento de la Tierra
a aleluyas propagadas por la brisa.
¡Urente yo! que arrimo el ascua a la pasión,
que se enardece, en los confines del poema.
«Tal vez se piense que tu euforia es utopía»
(me dice el estro, que se obstina en la porfía
y arrebatado por sedar mi sentimiento,
pasa de rosca, salta una chispa y sale ardiendo
el papel que corregía.
¡La coda llega, en una estrofa, más combustible
y más gozosa todavía
doctorpoeta.
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