GEMIDOS DEL ALMA

Por lógica deducción

llegué a firme convicción

de sentir como poeta

pues, de emoción, se alimentan

alma, vida y corazón.

Mi alma oscila en la duda

arriesgando o muy segura,

dejándose, fácil, llevar

por el brusco, o suave, viento

y por la altura del mar

cuando vigila  la Luna,

lnchada en la tempestad,

o flotando con sosiego

por las olas masajistas

que amenizan el relax.

Pero, en la puesta de sol,

cuando el cielo se estremece,

y se muestra con ojeras,

mis versos se desvanecen

como párpados dolientes

por llanto y por cefalea.

¿Un hombre puede llorar?

¿Es de machos? ¡Sí, también!

Son lágrimas de poeta

que lanza al viento su pluma

y deja hueca  la mano

para apoyar su cabeza;

del dolor, siente consuelo

aunque es otra la intención:

¡atrapar el pensamiento,

que haga firme su impresión

y que, a nada inútil huya!

doctorpoeta

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